Estaba yo matando bichos alegremente en Cima Kun-Lai para volverme fuerte cuando de repente se hizo de noche, así sin avisar ni nada:
¿Quién habrá invocado al dragón Shenron? ¿Goku?
La verdad es que no tenía muy buena pinta, mirándolo bien:
El caso es que me recordaba a algo y al final caí: un Sha. Más me valía salir por patas. Pero no: "bah, al igual me cae un Sha en la cabeza, jaja".
Y mira tú cómo son las cosas:
Vamos a jugaaaar
A pesar de todo, aún estaba a tiempo de salir por patas. Pero una vez más, no lo hice. Y no solo eso, si no que además me creí hiperpoderosa y me lié a bolazos con él. Y morí. Y resucité. Al lado, y me volvió a matar.
Al final, a base de toñas, una aprende la lección:
Mejor me voy a plantar nabos a la granja.