
¡Me haré un cuadro!
Llegó la hora de pelear contra Mannoroth, y algo pasó. De repente me vi sola con Arisbe, rodeada de demonios (y con uno bien gordo) y con tres cadáveres. Mi instinto de supervivencia se activó (que ya es raro) y aparté a bastonazos a los demonios para llegar hasta la healer y resucitarla con mi Piedra de Alma.
"Y ahora tengo dos sacers vivas y dos muertos, resucitan y todo arreglado". ¡ERROR! El combate ya había empezado y no había resurrección posible, así que tocaba esperar 15 minutos al siguiente pedrolo... y matar a Mannoroth entre Arisbe y yo:
Finalmente el cerebro de uno de los dos muertos volvió a la vida, liberó, y volvió a entrar. El otro fiambre se dio por aludido, volvió, y acabamos con Mannoroth sin más incidentes. Y luego me desmayé por el esfuerzo.

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