miércoles, 7 de marzo de 2012

The Neverending Story

Arisbe y yo nos fuimos una tarde a ayudar a Illidan y compañía en el Pozo de la Eternidad. Una vez más, me vi convertida en una adorable elfa ♥

¡Me haré un cuadro!

Llegó la hora de pelear contra Mannoroth, y algo pasó. De repente me vi sola con Arisbe, rodeada de demonios (y con uno bien gordo) y con tres cadáveres. Mi instinto de supervivencia se activó (que ya es raro) y aparté a bastonazos a los demonios para llegar hasta la healer y resucitarla con mi Piedra de Alma.
"Y ahora tengo dos sacers vivas y dos muertos, resucitan y todo arreglado". ¡ERROR! El combate ya había empezado y no había resurrección posible, así que tocaba esperar 15 minutos al siguiente pedrolo... y matar a Mannoroth entre Arisbe y yo:

¡Arisbe sin maná! *se auto-inmola*

Finalmente el cerebro de uno de los dos muertos volvió a la vida, liberó, y volvió a entrar. El otro fiambre se dio por aludido, volvió, y acabamos con Mannoroth sin más incidentes. Y luego me desmayé por el esfuerzo.

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