El otro día cambié mi atuendo de bruja "poderosa" por una toga y un bastón roñosos y salí de paseo por la ciudad. A raíz de ese día, dejé de ver Ventormenta de la misma forma.
Historia "Cuarto Milenio" nº1:
A la salida de la ciudad, vi proyectadas en el suelo las sombras de unos fornidos obreros trabajando. "Deben de estar arreglando el estropicio de Alamuerte", pensé. Al mirar hacia las murallas, no había absolutamente nadie:
Espero que sean los "It's Raining Men" que vienen de visita...
Historia "Cuarto Milenio" nº2:
La peluquería, ese lugar que tanto frecuento para llevar una melena perfecta. El gnomo Jelinek Tijeras siempre hace un trabajo impecable, y además es muy amigable. Pero detrás de esa cara de buenazo, esconde un terrible secreto...
Subí al piso de arriba sin motivo aparente y me encontré con algo aterrador:
No tienen pinta de ser huesos para el caldo.
Terrorífico, aterrador, espeluznante.
Hasta la siguiente entrega de Cuarto... Cuarto... Cuarto... Milenio.
(Aunque preferiría que no volviera a ser un especial sobre Ventormenta).


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